Algunas comundades decidieron iniciar acciones de reforestación.
A poco de haberse recuperado de las inundaciones, la población de Guanay se alista para la época de lluvias. La gente asegura que este tipo de eventos no se veían en el pasado y temen que empeoren y les sigan afectando, por ello iniciaron acciones y se capacitan para afrontarlos.
Caminos intransitables, plantaciones dañadas y decenas de familias afectadas fue el saldo de las intensas lluvias de los primeros meses del 2014, las que provocaron el desborde de los ríos y la inundación de la ciudad de Guanay y, particularmente, de las comunidades que se hallan asentadas en las orillas.
los cambios. "Hace 20 años que vivo aquí pero no he visto una inundación similar, el tiempo ya no es como antes, ahora la naturaleza está desprogramada", afirma Ramiro López, comunario de Taniplaya. Wilmer Cartagena de la comunidad Polopata cuenta también que él vive en el lugar desde hace 30 años, y "no había este tipo de cosas (inundaciones)".
Los daños causados por las lluvias afectaron tanto los sembradíos como las viviendas. "Fue terrible, todo se dañó, los cultivos y sembradíos de arroz, plátanos y porotos, además se derrumbaron las casas. Tenemos que empezar de cero", relata David Luque Salazar de la comunidad de San José de Pelera, situación similar a la ocurrida en la comunidad de Carura, localizada a una hora de la ciudad de Guanay, donde Jerilda Argandoña Chongo destaca que a la crecida de los ríos se sumó el desvío de arroyos que causó grandes daños en plantaciones de achihuete y cítricos.
Ante este panorama, el gobierno municipal de Guanay tomó acciones para reducir los efectos de la época de lluvias.
Su alcalde, Demetrio Copa, explicó que para ello se conformó el Comité de Operaciones de Emergencia (COE). "Además se está trabajando en el engavionado en el río, para lo cual se cuenta con un presupuesto de 13 millones de bolivianos, esperamos con ello dar seguridad al pueblo", afirma la autoridad.
El apoyo. La alta vulnerabilidad del municipio llevó a Pastoral Social Caritas Boliviana (PSCB), con el apoyo de Caritas Luxemburgo, a desarrollar el proyecto "Reducción del riesgo local de desastres en comunidades de Guanay", que desde hace un año busca que la comunidad identifique los elementos vulnerables a la inundación para que pueda reducir el grado de fragilidad y exposición de sus medios de vida, además de fortalecer los marcos de gobernanza para mejorar la gestión de riesgo de desastres e implementar microproyectos.
Entre las acciones que forman parte del proyecto están los talleres de diagnóstico social comunitario con la metodología (MECOM), análisis de los roles sociales, económicos, productivos y la gestión del ecosistema del municipio, los marcos conceptual y legal de la Gestión de Riesgos, elaboración de una Programación Operativa Anual (POA) y primeros auxilios.
Como producto de las mismas, ahora el municipio cuenta con cinco Comités Locales de Emergencias y una Unidad de Gestión de Riesgos (UGR), a lo que se suma la conciencia para trabajar en la gestión de los riesgos de desastres, tanto a nivel municipal como comunitario.
"Se está trabajando en la prevención y la gestión de riesgos, además las capacitaciones son importantes y se las efectúa con fuerza, sin olvidar la necesidad de contar con el sistema de alerta temprana, que es muy necesario”, señala el Alcalde.
Acciones. Como parte de este proceso de concienciación de la gente, la comunidad San José de Pelera tomó la iniciativa de reforestar con mara, huasicucho, toco y teca las cercanías de uno de los arroyos porque representan una amenaza para la población en la época de lluvias.
“Tenemos que buscar otra forma de recuperar lo perdido. Las alternativas pueden ser no deforestar el bosque y no quemar, porque si se lo hace el suelo ya no agarra, entonces con la lluvia se derrumba y perdemos grandes extensiones de terrenos. Para ello toda la comunidad debe ayudar a cuidar lo que nos queda”, afirma Wensel Maroma Vargas de la comunidad de Polopata.
11718 habitantes tiene el municipio de Guanay después que se separaran de él los ahora municipios de Teoponte
SE REALIZÓ UN DIAGNÓSTICO Y SE PLANTEARON MEDIDAS DE AFRONTAMIENTO. LAS LLUVIAS SUELEN PROVOCAR DAÑOS A LAS PARCELAS, PRINCIPALMENTE POR LA MAZAMORRA, ARRASTRE DE SUPERFICIES CULTIVABLES Y CON CULTIVOS, DERRUMBES EN LOS CAMINOS QUE IMPOSIBILITA EL TRASLADO DE LA PRODUCCIÓN A LOS CENTRO DE VENTA QUE REDUNDA EN EL CORTE DE INGRESOS PARA LAS FAMILIAS. .
EXISTEN LIMITACIONES. EN EL CASO PARTICULAR DE LAS COMUNIDADES TANI PLAYA, NUEVOS HORIZONTES, PELERA, CARURA Y POLOPATA LAS ACCIONES SE CIRCUNSCRIBIERON A SOLICITAR AYUDA AL GOBIERNO MUNICIPAL, PERO CON LA LIMITACIÓN DE NO CONTAR CON UN CRITERIO O HERRAMIENTAS PARA EL RELEVAMIENTO DE INFORMACIÓN SOBRE DESASTRES.
Los pobladores de la comunidad chavarría pidieron a la alcal´dia de guanay, invertir parte del presupuesto en la adquisición de motos y botes para trasladar a los 27 alumnos del Colegio Nacional de Guanay, ya que caminan o usan barcazas inseguras.
CURSOS PARA RESPONDER A EMERGENCIAS. Para mejorar las capacidades de respuesta ante emergencias y desastres Caritas Boliviana capacitó en primeros auxilios a los conscriptos de la Capitanía de Puerto Menor, estudiantes miembros de la Brigada Juvenil Medioambiental, pertenecientes a las unidades educativas Carlos Crespo y Nacional Guanay y sus respectivos docentes, Asociación de Mecánicos, personal del Gobierno Autónomo Municipal de Guanay y a pobladores de dos comunidades.
Según esta institución está pendiente la realización de una segunda etapa con el fin de ahondar en sus capacidades.
Inundaciones, deslizamientos, incendios, todos los desastres al pais castigado por Dios
Busca
Monday, September 22, 2014
GUANAY YA AFRONTA POSIBLES INUNDACIONES
Friday, September 5, 2014
Tormenta eléctrica destruye 45 casas y mata animales en Lagunillas
Escenas de pánico han vivido varias familias guaraníes del municipio de Lagunillas cuando una tormenta eléctrica, con granizo y vientos huracanados hizo volar por el aire los techos de al menos 45 casas y mató gallinas, chivos y cerdos.
"La lluvia sorprendió a los pobladores de esta localidad el miércoles por la noche y no solo destruyó las casas, sino que inutilizó el camino de acceso por la caída de los árboles", dijo a Erbol Elafio Morón, concejal de Lagunillas. La autoridad edil relató que la posta sanitaria también ha quedado sin techo.
“Hubo tormenta, lluvia, granizada y arrasó con los techos de las 45 familias que vivimos ahí. Todos los techos están abajo. Hubo mortandad de animales gallinas chivos y chanchos”, señaló Morón, al informar que ya se está trabajando con Defensa Civil del Gobierno nacional, para reparar los daños y auxiliar a las familias afectadas.
"La lluvia sorprendió a los pobladores de esta localidad el miércoles por la noche y no solo destruyó las casas, sino que inutilizó el camino de acceso por la caída de los árboles", dijo a Erbol Elafio Morón, concejal de Lagunillas. La autoridad edil relató que la posta sanitaria también ha quedado sin techo.
“Hubo tormenta, lluvia, granizada y arrasó con los techos de las 45 familias que vivimos ahí. Todos los techos están abajo. Hubo mortandad de animales gallinas chivos y chanchos”, señaló Morón, al informar que ya se está trabajando con Defensa Civil del Gobierno nacional, para reparar los daños y auxiliar a las familias afectadas.
Piden a municipios cafetaleros declarar desastre productivo
En el marco del Primer Festival Cafetalero de La Paz, productores y autoridades departamentales pidieron a los 19 municipios cafetaleros declarar los cultivos, como zonas de desastre productivo, con el fin de gestionar recursos económicos para el control de plagas y el cambio de plantas en los sectores afectados del departamento que hasta la fecha llegan al 70% de las 62 mil hectáreas de cultivos de dicho grano.
“Es necesario el declarar estas regiones, sobre todo en Caranavi la capital cafetalera, como zonas de desastre productivo, ya que en los últimos años se ha visto una gran baja de la producción, que se ha agravado por los desastres naturales que han incrementado las plagas que están dañando toda la plantación y empieza a propagarse, necesitamos hacer campañas de fumigación de poda y, en muchos casos, cambiar las plantas, lo que significa una gran cantidad de inversión”, manifestó el presidente de la Federación de Caficultores Exportadores de Bolivia (Fecafeb), Eugenio Villca.
Para los productores la declaración de zonas de desastre productivo significaría una inversión de más de tres millones de bolivianos para el control de la situación. En este marco se tiene previsto campañas de fumigación y de prevención en las plantaciones que no fueron afectadas aún, medidas que no han podido ser iniciadas, por la falta de recursos económicos para realizarlas en gran magnitud, abarcando tanto Nor como Sud Yungas.
Asimismo, según estudios técnicos del Servicio Departamental Agrario (Sedag), en muchos de los casos ya no se puede continuar la producción con las plantas actuales, porque están muy dañadas o tienen mucho tiempo de vida, por lo que recomiendan la renovación de los cafetales, medida que debe ser implementada de manera gradual, ya que después del cambio se tardaría hasta tres años para que los nuevos cafetales comiencen a producir.
“Es necesario que las plantaciones sean renovadas, pero debe hacerse de manera paulatina y bajo un manejo integral de la situación, debe desarrollarse toda una estrategia agronómica para llevar el proceso con total éxito y no tengamos problemas de que las nuevas plantas se contagien de las plagas”, manifestó el técnico del Sedag, Reynaldo Rocha.
En este sentido el profesional, manifestó que sólo se espera que las cosechas terminen para comenzar con un fumigado completamente natural de toda la región, por el estatus de producción orgánica que tienen los yungas y el norte paceño, para luego pensar en el mejoramiento mecánico de las parcelas, tanto del suelo como en el proceso de poda. Sin embargo Rocha, señaló que de no tener buena respuesta a estas primeras acciones no se descarta el acudir a tratamientos químicos extremos que deben ser naturales para evitar daños ambientales.
De la misma forma, el presidente de Coaini Limitada, Mario Condori manifestó que el cambio de plantaciones no sólo es necesario por las plagas, sino porque muchas de las plantaciones tienen desde 20 hasta 30 años de antigüedad, sin que en todo ese tiempo se haya dado algún apoyo para la renovación de los cafetales, a lo que se suma que la tierra, según los resultados de las nuevas plantaciones, ya se encuentra cansada por lo que se debe pensar en el desmonte de nuevos terrenos.
“Existen terrenos vírgenes, pero no en gran cantidad además que son alejados, necesitamos técnicos y expertos que nos ayuden a buscar nuevos lugares, a fertilizar la tierra ya cansada y hacer un buen manejo del suelo, porque desmontar sin saber cómo sólo va a desgastar la tierra sin darnos beneficios a largo plazo, debemos buscar la producción sostenible”, manifestó Condori.
Por su parte, desde la gobernación paceña, se indicó que es necesario que el Gobierno y el Concejo municipal declaren la región como zona de desastre para poder destinar recursos extraordinarios para salvar la “catástrofe en la que se ha convertido la pérdida del 70 por ciento de la producción”, que de no atenderse podría terminar en un gran problema productivo, como el ocurrido con la producción de cacao hace algunos años y que hasta la fecha no pudo ser superado.
Sin embargo, el dejar esta medida sólo a las autoridades municipales, es una situación que preocupa a los productores ya que hasta el momento, no se pronunciaron al respecto ni participaron del encuentro de cafetaleros de La Paz que representan el 96% de la producción de este producto en toda Bolivia.
“Es necesario el declarar estas regiones, sobre todo en Caranavi la capital cafetalera, como zonas de desastre productivo, ya que en los últimos años se ha visto una gran baja de la producción, que se ha agravado por los desastres naturales que han incrementado las plagas que están dañando toda la plantación y empieza a propagarse, necesitamos hacer campañas de fumigación de poda y, en muchos casos, cambiar las plantas, lo que significa una gran cantidad de inversión”, manifestó el presidente de la Federación de Caficultores Exportadores de Bolivia (Fecafeb), Eugenio Villca.
Para los productores la declaración de zonas de desastre productivo significaría una inversión de más de tres millones de bolivianos para el control de la situación. En este marco se tiene previsto campañas de fumigación y de prevención en las plantaciones que no fueron afectadas aún, medidas que no han podido ser iniciadas, por la falta de recursos económicos para realizarlas en gran magnitud, abarcando tanto Nor como Sud Yungas.
Asimismo, según estudios técnicos del Servicio Departamental Agrario (Sedag), en muchos de los casos ya no se puede continuar la producción con las plantas actuales, porque están muy dañadas o tienen mucho tiempo de vida, por lo que recomiendan la renovación de los cafetales, medida que debe ser implementada de manera gradual, ya que después del cambio se tardaría hasta tres años para que los nuevos cafetales comiencen a producir.
“Es necesario que las plantaciones sean renovadas, pero debe hacerse de manera paulatina y bajo un manejo integral de la situación, debe desarrollarse toda una estrategia agronómica para llevar el proceso con total éxito y no tengamos problemas de que las nuevas plantas se contagien de las plagas”, manifestó el técnico del Sedag, Reynaldo Rocha.
En este sentido el profesional, manifestó que sólo se espera que las cosechas terminen para comenzar con un fumigado completamente natural de toda la región, por el estatus de producción orgánica que tienen los yungas y el norte paceño, para luego pensar en el mejoramiento mecánico de las parcelas, tanto del suelo como en el proceso de poda. Sin embargo Rocha, señaló que de no tener buena respuesta a estas primeras acciones no se descarta el acudir a tratamientos químicos extremos que deben ser naturales para evitar daños ambientales.
De la misma forma, el presidente de Coaini Limitada, Mario Condori manifestó que el cambio de plantaciones no sólo es necesario por las plagas, sino porque muchas de las plantaciones tienen desde 20 hasta 30 años de antigüedad, sin que en todo ese tiempo se haya dado algún apoyo para la renovación de los cafetales, a lo que se suma que la tierra, según los resultados de las nuevas plantaciones, ya se encuentra cansada por lo que se debe pensar en el desmonte de nuevos terrenos.
“Existen terrenos vírgenes, pero no en gran cantidad además que son alejados, necesitamos técnicos y expertos que nos ayuden a buscar nuevos lugares, a fertilizar la tierra ya cansada y hacer un buen manejo del suelo, porque desmontar sin saber cómo sólo va a desgastar la tierra sin darnos beneficios a largo plazo, debemos buscar la producción sostenible”, manifestó Condori.
Por su parte, desde la gobernación paceña, se indicó que es necesario que el Gobierno y el Concejo municipal declaren la región como zona de desastre para poder destinar recursos extraordinarios para salvar la “catástrofe en la que se ha convertido la pérdida del 70 por ciento de la producción”, que de no atenderse podría terminar en un gran problema productivo, como el ocurrido con la producción de cacao hace algunos años y que hasta la fecha no pudo ser superado.
Sin embargo, el dejar esta medida sólo a las autoridades municipales, es una situación que preocupa a los productores ya que hasta el momento, no se pronunciaron al respecto ni participaron del encuentro de cafetaleros de La Paz que representan el 96% de la producción de este producto en toda Bolivia.
Thursday, September 4, 2014
Comunidad Muñecas aún espera ayuda por desastres naturales
A siete meses de los desastres naturales que afectaron los Yungas y el norte del departamento paceño, la Comunidad Muñecas del municipio de Caranavi, aún no ha recibido ningún tipo de ayuda para la reconstrucción de las 35 casas que fueron sepultadas, tras un deslizamiento que afecto al menos cinco hectáreas de las 10 que eran utilizadas para la producción en la región. Los comunarios del lugar, manifestaron su preocupación, pues toda la región presenta grietas que podrían generar nuevos derrumbes en las próximas lluvias.
“Toda esta región era poblada, todo ha desaparecido, estamos sufriendo, pero no nos ayudan. Desde febrero no tenemos respuesta de las autoridades, a pesar de insistir todas las semanas, incluso los mismos pobladores hemos tenido que habilitar los caminos. Tras las lluvias el terreno se ha hundido por las filtraciones de agua y otro tanto se ha deslizado, sepultando todo un sector del pueblo”, manifestó el presidente del Comité de Riesgos y Desastres de la Comunidad Muñecas, Cirilo Yanarico.
Tras las persistentes lluvias, a inicios de esta gestión, en febrero, varios lugares de la comunidad Muñecas, ubicada a 20 kilómetros de Caranavi, fueron presentando grietas y hundimientos que desembocaron en un deslizamiento que sepultó 35 viviendas de la población, de donde no se pudo recuperar ningún bien material por el difícil acceso, dejando a las familias afectadas sin ningún tipo de protección.
No sólo las viviendas fueron afectadas, ya que de las 10 hectáreas destinadas a la producción en esta población, cinco desaparecieron tras el deslizamiento, que se llevó consigo cultivos de cítricos, cafetales y frutales. A pesar de las promesas de la Gobernación paceña de reactivar la actividad productiva en todos los sitios afectados, los centros agropecuarios no fueron repuestos, por falta de gestión de las autoridades municipales de Caranavi.
“Hemos acudido a todas las instancias posibles, la Alcaldía de Caranavi nos indica que nos mandarán inspectores, para corroborar y atender los daños, sin embargo no fueron tomados en cuenta dentro de los planes de contingencia”, expresó Yanarico.
Sin embargo, con el fin de corroborar que esta lista haya sido presentada, una comisión de la comunidad se hizo presente en las oficinas de Defensa Civil, donde les indicaron que ellos no contaban con ningún registro de los daños ocurridos en su sector, por lo que no podían ayudarlos.
Al momento, la zona aún presenta grietas y corre un inminente peligro de seguir cediendo sin que las autoridades departamentales, ni municipales hagan algo al respecto, ya que hasta los precarios caminos con los que contaban para sacar su producción, quedaron en mal estado y tuvieron que ser rehabilitados con el trabajo de los mismos comunarios, quienes al no contar con maquinaria para esta labor, trabajaron con sus propias manos para abrir las vías de acceso al sector.
“Todo el trabajo lo hemos hecho nosotros, los afectados aún viven en los terrenos de la escuela, donde se ha improvisado pequeñas viviendas y lo que más nos preocupa es que en dos a tres, meses las lluvias volverán y el sector se encuentra desprotegido”, expresó Yanarico.
Lastimosamente, así como no llegó ayuda inmediata en el momento del desastre, tampoco se cuenta con un apoyo post emergencia, siendo que las viviendas no han sido respuestas tal como se prometió desde la Dirección de Alerta Temprana de la Gobernación paceña, ni se les ha dotado de semillas o plantines, para reactivación productiva, que de ser entregados tardaría alrededor de 7 a 10 años en volver a producir, ya que la tierra, según los comunarios, después del desastre no volvió a ser la misma.
“En el lugar, hemos intentado plantar verduras, pero ya no crece nada, las plantas se mueren y los pocos cultivos que han quedado han comenzado a enfermarse, les han entrado plagas y enfermedades que se están extendiendo”, finalizó Yanarico.
DATOS
- El 22 de febrero pasado el departamento de La Paz fue declarado en “emergencia” a causa de las inundaciones y desbordes de ríos que dejaron como saldo 17 provincias, 22 municipios y 5500 familias afectadas.
- Las lluvias y deslizamientos también afectaron los tramos camineros, los mismos que quedaron intransitables y se reportó la pérdida de cosechas en varios municipios del norte paceño.
“Toda esta región era poblada, todo ha desaparecido, estamos sufriendo, pero no nos ayudan. Desde febrero no tenemos respuesta de las autoridades, a pesar de insistir todas las semanas, incluso los mismos pobladores hemos tenido que habilitar los caminos. Tras las lluvias el terreno se ha hundido por las filtraciones de agua y otro tanto se ha deslizado, sepultando todo un sector del pueblo”, manifestó el presidente del Comité de Riesgos y Desastres de la Comunidad Muñecas, Cirilo Yanarico.
Tras las persistentes lluvias, a inicios de esta gestión, en febrero, varios lugares de la comunidad Muñecas, ubicada a 20 kilómetros de Caranavi, fueron presentando grietas y hundimientos que desembocaron en un deslizamiento que sepultó 35 viviendas de la población, de donde no se pudo recuperar ningún bien material por el difícil acceso, dejando a las familias afectadas sin ningún tipo de protección.
No sólo las viviendas fueron afectadas, ya que de las 10 hectáreas destinadas a la producción en esta población, cinco desaparecieron tras el deslizamiento, que se llevó consigo cultivos de cítricos, cafetales y frutales. A pesar de las promesas de la Gobernación paceña de reactivar la actividad productiva en todos los sitios afectados, los centros agropecuarios no fueron repuestos, por falta de gestión de las autoridades municipales de Caranavi.
“Hemos acudido a todas las instancias posibles, la Alcaldía de Caranavi nos indica que nos mandarán inspectores, para corroborar y atender los daños, sin embargo no fueron tomados en cuenta dentro de los planes de contingencia”, expresó Yanarico.
Sin embargo, con el fin de corroborar que esta lista haya sido presentada, una comisión de la comunidad se hizo presente en las oficinas de Defensa Civil, donde les indicaron que ellos no contaban con ningún registro de los daños ocurridos en su sector, por lo que no podían ayudarlos.
Al momento, la zona aún presenta grietas y corre un inminente peligro de seguir cediendo sin que las autoridades departamentales, ni municipales hagan algo al respecto, ya que hasta los precarios caminos con los que contaban para sacar su producción, quedaron en mal estado y tuvieron que ser rehabilitados con el trabajo de los mismos comunarios, quienes al no contar con maquinaria para esta labor, trabajaron con sus propias manos para abrir las vías de acceso al sector.
“Todo el trabajo lo hemos hecho nosotros, los afectados aún viven en los terrenos de la escuela, donde se ha improvisado pequeñas viviendas y lo que más nos preocupa es que en dos a tres, meses las lluvias volverán y el sector se encuentra desprotegido”, expresó Yanarico.
Lastimosamente, así como no llegó ayuda inmediata en el momento del desastre, tampoco se cuenta con un apoyo post emergencia, siendo que las viviendas no han sido respuestas tal como se prometió desde la Dirección de Alerta Temprana de la Gobernación paceña, ni se les ha dotado de semillas o plantines, para reactivación productiva, que de ser entregados tardaría alrededor de 7 a 10 años en volver a producir, ya que la tierra, según los comunarios, después del desastre no volvió a ser la misma.
“En el lugar, hemos intentado plantar verduras, pero ya no crece nada, las plantas se mueren y los pocos cultivos que han quedado han comenzado a enfermarse, les han entrado plagas y enfermedades que se están extendiendo”, finalizó Yanarico.
DATOS
- El 22 de febrero pasado el departamento de La Paz fue declarado en “emergencia” a causa de las inundaciones y desbordes de ríos que dejaron como saldo 17 provincias, 22 municipios y 5500 familias afectadas.
- Las lluvias y deslizamientos también afectaron los tramos camineros, los mismos que quedaron intransitables y se reportó la pérdida de cosechas en varios municipios del norte paceño.
Sunday, August 17, 2014
Damnificados de Villa Armonía arrastran 17 años de penurias
Habitaciones de calamina, madera y ladrillo, una pileta pública que suministra agua solo los domingos, sin planimetría, con vías precarias, así viven hace 17 años damnificados del deslizamiento ocurrido en Villa Armonía en 1997, que demandan a la Alcaldía una solución habitacional.
Seis de las 34 familias afectadas, unas 40 personas, se instalaron en un predio entre la calle Carlos Gutiérrez de IV Centenario y la intersección de las avenidas Los Leones y Zavaleta, debajo del puente Independencia, uno de los Puentes Trillizos.
“Cuando sucedió la tragedia, todas las familias salimos paraditas, sin ningún objeto. La tierra se tragó todas nuestras pertenencias. Fue entonces que nos dijeron (que busquemos) terrenos para que nos reubiquen. Al final identificamos este sitio, donde se hizo un trabajo de estabilización y estudios. Incluso nos entregaron los planos para la reubicación, pero hasta la fecha no hay nada”, contó a La Razón la damnificada Celina Tapia.
El director Especial de Gestión Integral de Riesgos (DEGIR) del Gobierno Municipal de La Paz, Vladimir Toro, explicó que el sector donde se establecieron los damnificados es parte de un antiguo deslizamiento. “Ahí se ha roto hasta la bóveda del río Orkojahuira, hay problemas hidráulicos, es un sitio de relleno que no es estable”, advirtió.
En abril de 1997, el corrimiento de tierras golpeó a Villa Armonía, IV Centenario y Germán Jordán, barrios situados en la ladera este. Debido al desastre, al menos 34 familias perdieron sus viviendas y las propiedades de otras resultaron comprometidas. El siniestro se produjo por una falla geológica que se complicó por problemas hidrológicos.
Entre las víctimas se encontraban propietarios, pero también quienes ocupaban ambientes en calidad de inquilinos y anticresistas, los que al principio se refugiaron en carpas y en infraestructuras municipales en proximidades del área afectada. El 28 de abril de 1997, el Concejo Municipal aprobó la Ordenanza 031/97, la que en su artículo primero declaró en estado de emergencia a “IV Centenario y Germán Jordán de Villa Armonía”.
En el segundo, autorizó al Ejecutivo edil a disponer la reubicación de los afectados en espacios ediles e instruyó a la Dirección de Administración Territorial proceder a elaborar el plano del área asignada para la reubicación —entregado en diciembre de ese año— que incluya la instalación de servicios como agua potable, alcantarillado y energía eléctrica.
Para la concreción de la nueva urbanización, los afectados debían presentar a la Dirección Jurídica municipal los documentos que acrediten su derecho propietario en el área devastada, para proceder a su transferencia a la Alcaldía a título gratuito. A cada uno de los 30 propietarios se les iba a entregar un predio de 160 metros cuadrados.
De forma simultánea, la Alcaldía debía efectuar el traspaso de los predios de esa propiedad a favor de los afectados, lo que no sucedió, primero porque “apareció un supuesto dueño del lote, por lo que se tuvo que iniciar un proceso judicial. Ese juicio duró otros tres años, con lo que no pudimos sanear documentación alguna. Sin embargo, tras el proceso, ganó la Alcaldía”, recordó Tapia.
Superado este escollo, el gobierno local debió sanear la propiedad edil a favor de los afectados; sin embargo, “nos han ido poniendo trabas, excusas y ahora nos dicen que el sitio es inestable y que no podemos construir nada. Tampoco nos dicen dónde nos trasladarán y estamos en la incertidumbre más de diez años”, dijo la afectada a La Razón.
Los aproximadamente 40 perjudicados por el desastre de hace 17 años, entre niños y adultos, habitan el sector. Hasta hace dos años bebían agua de una vertiente, pero ahora lo hacen de una pileta pública que les proporciona el líquido solo los domingos y por un par de horas.
Por ese servicio pagan a la Empresa Pública Social de Agua y Saneamiento una factura de Bs 190 al mes. Hace poco“también pudimos acceder a la energía eléctrica. Queremos que de una vez nos aprueben la planimetría y nos digan qué es lo que vamos a hacer”, exigió Guadalupe Gonzales, otra de las afectadas.
El director Jurídico de la Alcaldía, Fernando Velásquez, explicó que luego de que se elaboró el mapa de riesgos, se determinó que el área donde están emplazados los afectados no es estable, diagnóstico que los vecinos objetan porque allí —sostienen— se construyó un pilar de uno de los Puentes Trillizos.
Amenaza. “Efectivamente, se aprobó una ordenanza para poder consolidar ese asentamiento. Lamentablemente hemos tenido un informe de la DEGIR que establece la imposibilidad de que se puedan construir estructuras pesadas en el sitio. Por eso se ha planteado que sean reubicados e incluidos en otros planes de vivienda que trabaja el Gobierno Municipal de La Paz”, apuntó.
Respecto al pilar del puente Independencia, Velásquez explicó que la estructura tiene sus fundaciones a 10 a 15 metros bajo tierra y en un área estable —formación Miraflores— lo que garantiza su estabilidad. Añadió que los vecinos no podrían realizar este tipo de intervenciones para establecer los cimientos de sus viviendas. El funcionario no pudo precisar cuánto tiempo le tomará a la municipalidad incluir a los vecinos en un nuevo plan habitacional, pero aseguró que se está trabajando para sanear la propiedad en un terreno en la zona de Ovejuyo. (Ver apoyo).
Bs 30,6 MM para estabilizar dos áreas
La estabilización de IV Centenario y Germán Jordán de Villa Armonía cuenta con el estudio integral Técnico Económico Social y Ambiental (TESA). La ejecución del plan demandará una inversión de Bs 30,6 millones. El director de la DEGIR, Vladimir Toro, informó que en los últimos años se hicieron en el área trabajos complementarios para evitar un deterioro mayor y que ahora se plantea realizar obras de estabilización, hidráulicas, cortes de plataformas, taludes, drenaje superficial, etc.
La situación del sitio que se deslizó en 1997
Según un informe de la Dirección Especial de Gestión Integral de Riesgos de la Alcaldía de La Paz, el sitio presenta deslizamientos reflejados en fracturas de los muros de viviendas, desplazamientos de muros y casas con serios problemas de inestabilidad debido a que la zona se encuentra en un alto nivel de vulnerabilidad física.
Se hallan dentro de la falla de San Andrés
Villa Armonía, IV Centenario y Germán Jordán son sectores que están dentro de la falla de San Andrés. Además son considerados como áreas de constante riesgo debido a la presencia de bolsones inferiores. Las obras que se realicen en el área deben ser de impacto.
Huanu Huanuni, a un año de la entrega de un terreno
Hace más de un año, el Gobierno Municipal de La Paz entregó al Ministerio de Vivienda el proyecto a diseño final para la construcción de viviendas solidarias para las familias de Huanu Huanuni, afectadas por un deslizamiento ocurrido el 28 de enero de 2010. Se trata de 20.159,15 metros de terreno en Ovejuyo, fue adquirido con Bs 2.3 MM.
Proyecto de viviendas solidarias en Ovejuyo
El diseño para la construcción las viviendas solidarias en Ovejuyo contempla la edificación de 15 bloques para beneficiar a 120 familias. Los bloques cuadrados que se erguirán en una superficie de 664,80 metros cuadrados y los rectangulares, sobre 666,32 metros cuadrados. El deslizamiento de 2010 afectó a 72 viviendas y 118 familias.
Friday, August 15, 2014
Amplían tolerancia para créditos de damnificados
Los prestatarios afectados por desastres naturales tendrán seis meses más de tolerancia en el pago de sus créditos e intereses, según dispone la Resolución Administrativa ASFI N° 540/2014 del 12 agosto de 2014.
La directora de la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI), Lenny Valdivia, informó que todas las entidades financieras en este periodo deben suspender el cobro de toda deuda u obligación, incluyendo los intereses a los prestatarios afectados de los departamentos de Cochabamba, La Paz, Beni y Pando, y en los municipios de Chuquisaca, Potosí y Yapacaní, en Santa Cruz.
La ASFI, mediante la Resolución Administrativa ASFI 076/2014 de 18 de febrero de 2014, había determinado, en primera instancia, establecer un tratamiento especial para los prestatarios afectados e instruyó a las entidades una tolerancia de seis meses, a partir del 31 de enero de 2014.
Según Valdivia, algunas instituciones financieras, en los planes de pago, adecuaron las cuotas programadas durante la pausa establecida en una sola cuota consolidada, a ser pagada una vez vencido dicho periodo "imponiendo de esta manera una carga financiera excesiva en la ya difícil situación económica de los deudores afectados”.
En el transcurso de este primer semestre, la ASFI recibió solicitudes de diferentes sectores de la población para ampliar el plazo de la tolerancia, para que se proceda a la adecuada reprogramación de los créditos de los deudores afectados por los desastres naturales.
Los prestatarios afectados no serán registrados en la central de información de créditos con otro estado que no sea el vigente, precisó la entidad reguladora.
La resolución administrativa determina también suspender el cobro judicial o extrajudicial de todas las operaciones de crédito, que al 31 de enero se encontraban en estado vencido o en ejecución.
La directora de la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI), Lenny Valdivia, informó que todas las entidades financieras en este periodo deben suspender el cobro de toda deuda u obligación, incluyendo los intereses a los prestatarios afectados de los departamentos de Cochabamba, La Paz, Beni y Pando, y en los municipios de Chuquisaca, Potosí y Yapacaní, en Santa Cruz.
La ASFI, mediante la Resolución Administrativa ASFI 076/2014 de 18 de febrero de 2014, había determinado, en primera instancia, establecer un tratamiento especial para los prestatarios afectados e instruyó a las entidades una tolerancia de seis meses, a partir del 31 de enero de 2014.
Según Valdivia, algunas instituciones financieras, en los planes de pago, adecuaron las cuotas programadas durante la pausa establecida en una sola cuota consolidada, a ser pagada una vez vencido dicho periodo "imponiendo de esta manera una carga financiera excesiva en la ya difícil situación económica de los deudores afectados”.
En el transcurso de este primer semestre, la ASFI recibió solicitudes de diferentes sectores de la población para ampliar el plazo de la tolerancia, para que se proceda a la adecuada reprogramación de los créditos de los deudores afectados por los desastres naturales.
Los prestatarios afectados no serán registrados en la central de información de créditos con otro estado que no sea el vigente, precisó la entidad reguladora.
La resolución administrativa determina también suspender el cobro judicial o extrajudicial de todas las operaciones de crédito, que al 31 de enero se encontraban en estado vencido o en ejecución.
Monday, August 11, 2014
Efectos de las inundaciones siguen en San Ignacio de Moxos
La población beniana de San Ignacio de Moxos continúa sufriendo los efectos de las inundaciones debido a que no se ha podido sustituir los cultivos dañados, ni repoblar el ganado perdido, además que los mercados registran un incremento en el precio de los productos alimenticios, informó el párroco de San Ignacio, Fabio Garbari.
Entre febrero y marzo la región del Beni sufrió una de las peores inundaciones de su historia que generó grandes pérdidas agrícolas y de ganado vacuno. El Gobierno nacional se demora con el "Plan Patujú" para apoyar a los afectados
Entre febrero y marzo la región del Beni sufrió una de las peores inundaciones de su historia que generó grandes pérdidas agrícolas y de ganado vacuno. El Gobierno nacional se demora con el "Plan Patujú" para apoyar a los afectados
Subscribe to:
Posts (Atom)